La palabra recaída.

Hay una palabra que todos los pacientes oncológicos temen incluso cuando todo va bien:
recaída.

Cada revisión es una montaña rusa silenciosa.
Intentas hacer vida normal, pero unos días antes del PET, de la analítica, de la consulta… el cuerpo se pone en alerta. Aunque sonrías. Aunque digas que estás tranquila.

Tres años después ocurrió lo que tanto temía.
El cáncer ha vuelto.

Fue un shock. No me lo esperaba.
Estaba positiva. Más confiada.
Todas las revisiones anteriores habían salido bien. Incluso la analítica previa al PET-TAC estaba correcta, sin marcadores tumorales alterados.

Y eso, dentro de todo, es una buena señal.
Significa que está empezando.

Pero el mayor miedo de cualquier paciente me había tocado.

Mi médico siempre fue claro conmigo.
Me explicó que mi cáncer no tiene cura.
Utiliza una metáfora que nunca olvidaré:
las llamas pueden quedarse en brasa, pero no apagarse del todo.
En cualquier momento pueden volver a arder.

Lo que jamás imaginé es que fuera tan pronto.

Y aquí apareció algo que no esperaba: la culpa.
Me confié.
Había conocido personas con mi mismo diagnóstico que llevaban diez, incluso veinte años sin que volviera a activarse. Pensé que quizá yo sería una de ellas.

Pero cada cuerpo es un mundo.
Y a mí me tocó antes.

En el PET-TAC aparecieron varios grupos de nódulos milimétricos.
En la cadera, uno más grande y de difícil acceso, por lo que mi hematólogo decidió realizar una biopsia de médula, al ser más accesible.

También han aparecido nódulos cerca del pulmón y dentro del pulmón.
Y ahora mismo, eso es lo que más me aterroriza.
Porque mi padre biológico murió de eso.
Y cuando el miedo tiene memoria, pesa el doble.

Aun así, dentro de todo esto, me siento mejor de lo que imaginaba.
Más segura.
Con menos terror que la primera vez.

Ya sé lo que viene.
Pruebas.
Esperas.
Más pruebas.
Más esperas.

La incertidumbre sigue siendo dura, pero ya no me paraliza igual.

Lo que sí me invade a veces es un pensamiento irracional, pero real:
en mis peores momentos de depresión deseé no estar.
Pensé que no merecía haber salido adelante.
Y ahora mi mente intenta convencerme de que quizá ese pensamiento causó esto.

Sé que no es así.
Pero la mente, cuando tiene miedo, ataca.

Y entre todo el miedo grande, hay uno que para muchos parecerá pequeño:
no quiero volver a afeitarme la cabeza.
El pelo fue una batalla silenciosa.
Su caída.
Su crecimiento.
Mirarme al espejo y no reconocerme.

No me siento fuerte mentalmente para enfrentar eso otra vez.

Ahora toca esperar resultados.
Saber exactamente qué son esos nódulos.
Decidir tratamiento.
Aceptar el rumbo que toque.

No sé cómo será esta etapa.
Pero sí sé algo:
no soy la misma mujer que hace tres años.

Tengo miedo.
Mucho.

Pero también tengo experiencia.
Y sigo aquí.

@la.tribu.de.las.q

Hoy os cuento por encima los resultados del PET. Vuelvo al proceso de pruebas. Vuelvo a las esperas. Vuelvo a esa sensación de no tener el control. No quería guardármelo. Porque aquí me entendéis. Porque no tengo que fingir fortaleza todo el tiempo. Porque en La Tribu puedo ser real. Empieza otra vez la paciencia. Otra vez confiar. Otra vez respirar hondo. No sé lo que vendrá, pero sí sé algo: lo voy a afrontar como todo lo anterior. Paso a paso. Y todo va a salir bien 💜 Gracias por sostenerme en el proceso. #latribudelasquegritan #proceso #vidareal #cancer #linfoma

♬ sonido original – La tribu de las que gritan
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